Blog dedicado al estudio de la democracia en todos sus aspectos, pero centrándose en los formales, es decir, en el estudio de los sistemas políticos que aspiren a lograrla.

jueves, 28 de agosto de 2008

Por qué las democracias colapsan (y ii)

14:57 Posted by manulissen , 3 comments

Resultados

Los resultados de las investigaciones se basan en numerosas evaluaciones de las relaciones entre las variables resultantes de la codificación de los casos. Los métodos utilizados son: simple desglose en tablas que evalúan diferentes ratios entre los casos de colapso democrático frente a los de la estabilidad democrática para cada variable; coeficientes de correlación phi y pruebas chi-cuadrado que muestran la interconexión entre dos pares de variables opuestas (dicotómicas) y pruebas de regresión logística que muestran cómo la codificación dicotómica "produjo" el resultado "esperado" de ello e indican qué variables fueron más importantes y la medida en que "predijeron" por qué las democracias se derrumbaron.

(…) Los 55 coeficientes de correlación entre las 11 variables independientes produjeron sólo 10 casos con una correlación superior a 0,35. Es interesante observar que cinco de los seis más altos se produjeron entre sólo cuatro de las 11 variables: intervención extranjera, mal funcionamiento de la economía, historia desfavorable y conflictos sociales. Teniendo en cuenta esta superposición parcial, el poder predictivo combinado de estas variables (véase más adelante) es aún más impresionante. Los valores más altos de correlación los produjeron la representación proporcional y la fragmentación del sistema de partidos (0,45). (…)

El Cuadro 1 presenta una acumulación de las estadísticas para cada una de las 11 variables. Los resultados chi-cuadrado muestran la relación entre cada una de las variables y el colapso democrático. Esta columna nos lleva a varias conclusiones interesantes. En primer lugar, una de las cuatro variables institucionales – el federalismo – no produce resultados significativos. Un vistazo a los casos muestra que el porcentaje de sistemas no federales es prácticamente equivalente tanto en la estabilidad como en el derrumbamiento democrático. La debilidad constitucional, por otra parte, es la más fuerte de estas cuatro variables con respecto a colapso democrático, seguida por el presidencialismo y la proporcionalidad. La justificación de la primera variable es bastante evidente: el hallazgo, en relación con el presidencialismo, es coherente con la literatura. De hecho, de las democracias estables, la mayoría son parlamentarias (75,0 por ciento), mientras que son una minoría de las colapsadas (36,7 por ciento). Esto se relaciona con el hecho de que mayoría de los países europeos son parlamentarios, mientras que la mayoría de los países de América latina son presidencialistas. La proporcionalidad, por otro lado, produjo importantes resultados, pero en sentido contrario a lo esperado: de las democracias colapsadas, la mayoría tenían poca proporcionalidad (53,3 por ciento). Entre las democracias estables, la relación es al contrario: sólo una minoría de los casos tienen baja proporcionalidad (34,4 por ciento). Estos resultados van en contra de la mayor parte de la literatura dedicada a esta cuestión. Ocurre que, mientras que algunos estudiosos defienden la proporcionalidad, afirmando que los sistemas más proporcionales no necesariamente son menos estables que los sistemas menos proporcionales, no disponemos de ningún estudio que sostenga que los sistemas electorales proporcionales son más estables que aquellos con baja proporcionalidad. Sin embargo, esta es la conclusión a la que nos llevan nuestros datos.

En contraste con los resultados mixtos de las cuatro variables institucionales, las tres variables sociales ofrecen resultados sólidos y significativos. De hecho, producen tres de los cuatro resultados más altos de todas las variables. Las tensiones sociales están relacionadas con el colapso democrático: sólo una ínfima minoría de las democracias que han colapsado sufrían leves tensiones y divisiones sociales (6,7 por ciento), al tiempo que la mayoría de las democracias estables poseen un grado bajo de división (56,3 por ciento). Un pasado desfavorable resultó estar aún más estrechamente conectado con la caída de la democracia: sólo una pequeña minoría de las democracias malogradas tenían un trasfondo histórico democrático fuerte (10,0 por ciento), en comparación con la mayoría de las democracias estables (71,9 por ciento). El mal funcionamiento de la economía también produjo resultados impresionantes: una mirada a los casos muestra cómo la mayoría de democracias estables también tienen economías estables (59,4 por ciento). Las democracias fracasadas, por otra parte, en su gran mayoría carecían de economías estables (93,3 por ciento).

Las tres variables de mediación también proporcionaron resultados estadísticamente significativos y, sin embargo, todos eran más débiles que los de las variables sociales y uno de ellos (como en el caso anterior de proporcionalidad) resultó ser contra - intuitivo. El nivel de inestabilidad gubernamental obtuvo la puntuación más alta: las democracias estables tienen gobiernos estables (81,3 por ciento), mientras que las democracias malogradas carecían de ellos (30,0 por ciento). Una baja polarización del sistema de partidos es evidente en la mayoría de las democracias estables (59,4 por ciento), mientras que está ausente en una gran mayoría de las democracias inestables (73,3 por ciento). Sin embargo, es la fragmentación del sistema de partidos la que, al igual que la proporcionalidad del sistema electoral, produjo resultados que van en contra de la literatura científica (ver los resultados phi en la Tabla 1, que ponen de manifiesto la dirección “opuesta / equivocada" para las dos variables). La mayoría de las democracias colapsadas tenían una baja fragmentación (56,7 por ciento), mientras que la gran mayoría de las democracias estables tienen media o alta fragmentación (65,6 por ciento). Esto no quiere decir que casos particulares, tales como Polonia en 1926 o Alemania en 1933, no confirmen la influencia negativa de una alta fragmentación del sistema de partidos ni que la "atomización" no tenga efectos devastadores.


La variable exógena (intervención extranjera) produjo los resultados más robustos, de acuerdo con los resultados chi-cuadrado y phi. Aproximadamente en 9 de cada 10 democracias estables incurrió un nivel bajo de participación de países extranjeros, u otros elementos, en su política interior (87,5 por ciento), mientras que por encima de tres de cada cuatro democracias colapsadas fueron objeto una participación relativamente alta de países extranjeros (76,7 por ciento).


En resumen, la correlación de variables con el colapso democrático y la influencia de cada variable de acuerdo con los 30 casos de democracias fracasadas y 32 casos de democracias estables produjeron resultados realmente interesantes. Las relaciones más fuertes que llevan al colapso democrático no se dan en variables institucionales, sino en variables sociales, en la intervención extranjera y en una variable intermedia (la inestabilidad gubernamental). Por otra parte, la proporcionalidad y la fragmentación tienden a estar relacionadas con el colapso de las democracias de una manera contraria a la que habitualmente se ha sugerido por la literatura dedicada a estos temas.


Cuando la variable dependiente es binaria, como en los casos examinados en este artículo, el empleo de análisis de regresión logística parece más apropiado. Requiere un menor número de hipótesis que el análisis discriminante y que no viola los supuestos exigidos por otras técnicas multivariable (Hosmer y Lemeshow, 1989). Los efectos de interacción también fueron examinados pero, salvo una excepción, los resultados no añadieron ninguna información sustancial a los modelos concisos presentados a continuación.


El análisis logístico completa la influencia de estas variables con respecto a la caída de los regímenes democráticos de manera más precisa. El más bajo poder predictivo de una variable individual en nuestro estudio es del 51,6 por ciento. Esto es así porque cuando se predice que "todas" las democracias se mantendrán estables, la predicción se demuestra correcta en 32 de los 62 casos (51,6 por ciento). Para que haya una contribución, al menos algunos de los casos deben predecirse como un colapso. Las predicciones más correctas sobre estabilidad y colapso se producen por medio de la regresión logística, la mejor capacidad de predicción que tiene una variable particular.


Así pues, si bien muchas de las variables podrían estar relacionadas con el colapso democrático, la mayoría no contribuyen significativamente a la correcta predicción de cuáles democracias colapsaron y cuáles no. El poder predictivo de cinco variables es inferior al 70 por ciento, mientras que en sólo dos casos (participación extranjera y antecedentes desfavorables) es superior al 80 por ciento. Lo que queda por ver es si las variables adicionales, con o sin la capacidad de predicción independiente, pueden contribuir en general a predicciones correctas más robustas.

Un método simple para examinar la contribución acumulada de las variables se muestra en el cuadro 2. Esta tabla compara el número de resultados negativos de las cinco variables más importantes (fisuras sociales, mal funcionamiento de la economía, historia peyorativa, inestabilidad gubernamental e intromisión extranjera) en democracias colapsadas y democracias estables. Es evidente que, cuanto mayor sea el número de valores negativos para estas variables, menor será la probabilidad de una democracia permanezca estable. De los 28 casos con dos valores negativos o menos sólo una se derrumbó. En el otro extremo, de los 27 casos con cuatro o cinco resultados negativos, todas menos una cayeron.

Otra manera de examinar la influencia acumulada de las variables críticas se muestra en los cuadros 3-6. Estos cuadros representan, respectivamente, los mejores modelos logísticos para dos, tres, cuatro y cinco variables. El mejor modelo de dos variables logísticas implica las dos variables más influyentes: la participación de extranjeros y la historia desfavorable. El modelo predice correctamente 52 casos (83,9 por ciento), en comparación con las 51 o 50 predicciones correctas para cada una de las variables implicadas cuando se examinan por separado. En otras palabras, incluso la mejor combinación de dos variables no aumenta nuestra comprensión de la inestabilidad democrática.


El caso de los modelos de tres variables es diferente. Si bien cuatro de cada siete casos con exactamente tres variables negativas permanecieron estables, el poder predictivo del mejor modelo logístico de tres variables, que incluye la inestabilidad gubernamental a los dos variables empleadas en el modelo anterior, es impresionante: predice correctamente 58 casos (93,5 por ciento). Debe señalarse que otros modelos de tres variables son mucho más débiles. Por ejemplo, examinamos un modelo donde la inestabilidad gubernamental era reemplazada por el malfuncionamiento económico. Este modelo, que es el segundo mejor dentro de los de tres variables, sólo predice correctamente 54 casos (87,1 por ciento). Aunque el mal funcionamiento económico está relacionado estadísticamente con la estabilidad democrática más fuertemente que la inestabilidad gubernamental, su alta correlación las dos variables independientes más fuertes reduce su impacto en el modelo combinado. Cuando tanto el mal funcionamiento económico como la inestabilidad gubernamental se utilizan con la participación extranjera y el pasado desfavorable en un modelo logístico de cuatro variables, la capacidad predictiva aumenta al 95,2 por ciento (59 casos se predijeron correctamente y sólo falló en 3).

El modelo de cinco variables falla sólo en dos casos, con un poder predictivo de 96,8 por ciento. Los casos donde falló son la India en 1998 (con una muy alta probabilidad de colapso) y Uruguay en 1973 (con una probabilidad despreciable de colapso). Entre los países estables, con un 46,6 por ciento, Israel en 1998 es el caso con la segunda mayor probabilidad de colapso (ver Diskin, 2003). La probabilidad de colapso de los demás casos, de acuerdo con el modelo de cinco variables, es mucho menor. Entre los casos de colapso que predijo correctamente sólo en el de Chipre en 1974 dio una muy alta probabilidad para permanecer estable (49,4 por ciento).


Conclusión

Este estudio intenta trascender el enfoque teórico político-institucional y socio-económico para abordar la estabilidad democrática, utilizando un estudio comparativo y la investigación empírica de diseño para delimitar las variables que contribuyen al colapso de los regímenes democráticos. Al hacerlo, ofrece un amplio enfoque y genera resultados que son estadísticamente significativos y modifican estudios teóricos anteriores. Sobre la base de estas conclusiones, es fácil pensar en otras estrategias de investigación y los posibles futuros enfoques. Por ejemplo, sería interesante examinar cambios interanuales en determinadas democracias. Un desafiante proyecto de investigación llevado a cabo dentro de ese marco puede ayudar a predecir la estabilidad potencial, por ejemplo, de las nuevas democracias.

En este estudio se investigaron 11 variables: federalismo, presidencialismo, proporcionalidad, debilidad constitucional, divisiones sociales, mal funcionamiento de la economía, historia desfavorable, la fragmentación y polarización del sistema de partidos, inestabilidad gubernamental y participación extranjera. Todos menos uno (federalismo) producen resultados que demuestran estar relacionados con el fracaso democrático. Sin embargo, dos de las variables examinadas – la fragmentación del sistema de partidos y una variable relacionada con la proporcionalidad del sistema electoral – se correlacionan con el colapso de la democracia en una dirección opuesta a la sugerida por la mayoría de la literatura.

Variables de las cuatro categorías examinadas (institucionales, sociales, de mediación y exógenas) demostraron estar relacionadas con el colapso de la democracia. Es evidente, sin embargo, que el más importante grupo está compuesto por las variables sociales.

Es importante destacar que ninguna variable por sí misma es capaz de predecir el colapso democrático. Los resultados muestran no sólo que las variables están relacionadas con el colapso democrático, y en qué orden jerárquico, sino que la clave para la desaparición de un sistema democrático es una combinación de variables. La mayoría de variables cruciales son las siguientes: divisiones sociales, un mal funcionamiento de la economía, una historia desfavorable, inestabilidad gubernamental y la participación extranjera. Si cuatro de estos factores negativos aparecen simultáneamente, el régimen democrático está prácticamente condenado al fracaso. La democracia es, por tanto, ni frágil ni débil, sino, más bien, un régimen muy resistente. Un solo factor debilitante muy raramente puede conllevar su fracaso.

Valoración:

3 comentarios:

  1. Manuel, ya no tuve tiempo de comentarlo en el artículo anterior de la serie, y debí haberlo hecho.

    Con todos mis respetos, y en mi opinión, no creo que este tipo de artículos sea de gran utilidad, me voy a explicar.

    Aunque el sitio web merezca una seriedad y todas las pretensiones que se deseen, hay que tener en cuenta que como subsidiario de CiuDem el objetivo básico es la divulgación e información.

    «Fusilando» artículos tal vez traducidos, de publicaciones sobre temas relacionados, sin resumirlos lo suficiente (desde luego este no lo está), enumerando conceptos peregrinos y extraños sin asentar previamente las bases, no creo que sea el camino.

    Para enseñar como funciona una lavadora no es necesario explicar la Teoría de campos electromagnéticos de Maxwell, pero te aseguro que por dentro, la utiliza.

    Saludos cordiales

    ResponderEliminar
  2. No te comprendo y no estoy de acuerdo con lo que dices, pero bueno.

    Precisamente porque esta página es para divulgación me he estado dedicando a traducir el artículo, porque lo que hace es analizar casos históricos de sistemas políticos que han fracasado o han permanecido estables, profundizando en las causas posibles de dicha dinámica. Me hubiera gustado hacer un resumen o escribir un artículo de opinión sobre el tema, pero es que el artículo no está accesible para quienes no tengan una suscripción a la revista donde aparece.

    El propósito del artículo no es explicar absolutamente nada ni transmitir una opinión particular sobre la democracia, sino exponer unos resultados obtenidos aplicando un determinado método de estudio. Son las conclusiones del estudio las que merecen una valoración. El tema, por lo tanto, me parece apropiado a la página, por el contenido y el continente. Desde luego que no es una crítica al sistema, pero no veo por qué tiene que serlo.

    Respecto a la forma de presentarlo, no he querido resumir el artículo para no desvirtuarlo, aunque sí he omitido las partes más técnicas para entrar directamente en el estudio. Lamentablemente, para citarlo tenía que incluir también la introducción del artículo, donde enumeran las variables en las que se fijan estos investigadores para hablar de "estabilidad democrática". Sé que todo lo que tiene que ver con la estadística es árido, pero consideré que merecería la pena, sobre todo por las conclusiones a las que llega el estudio.

    No creía que hicieran falta unas bases porque pensé que el estudio se explicaba bastante bien y que estaba escrito en un lenguaje comprensible. Siento mucho los fallos de traducción que haya cometido y que lógicamente habrán oscurecido el mensaje.

    En cualquier caso, si un problema de ondas planas te sienta así de mal, prefiero evitarme el disgusto de traducir el siguiente, que casi rozaba la metafísica.

    En serio: si no te parece pertinente, no pierdo el tiempo, pero que tengo una colección de artículos de política que considero llamativos. Si no te parece el sitio, los comentaré en mi blog cuando pueda, y si alguien quiere echarles un vistazo, le comento cómo conseguirlos.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  3. No Manuel, si el dar mi critica lo interpretas como que me «sienta así de mal», entonces es que hay algún concepto que no lo tenemos claro entre nosotros.

    No he dicho absolutamente nada de lo que tienes que hacer, cosa que es de tu total incumbencia y mientras no se organice algún tipo de dirección en este sitio. Las pautas para hacer esto último y sus condiciones ya las he expresado, pero se puede volver a discutir.

    Haz lo que creas conveniente, pero como comprenderás, mientras tanto no haya una directiva no voy a reprimirme a la hora de evaluar las cosas publicadas en los sitios donde se colabora, y en este caso es que, en mi opinión, haremos un mayor servicio a la democracia dando las cosas más mascadas y si no puede ser resumida, en partes más comprensibles.

    Como te decía, es mi opinión. Si te sirve de algo, soy documentalista. Lo digo para explicar que no es un simple capricho.

    A partir de aquí, tu tienes la decisión.

    Saludos cordiales.

    ResponderEliminar